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LOS SEGUROS MATERIALES / PATRIMONIALES.


Introducción.

Función jurídica.

Estos seguros tienen como nota común que tienden al resarcimiento completo del daño que efectivamente ha sufrido el asegurado. La estructura y funcionamiento de esta clase de contrato están dominados por el cálculo de la valoración del daño que efectivamente produce el siniestro, y su ideal el llegar a una total indemnización, aunque por razones de orden práctico –en particular, por evitar que la provocación dolosa del daño por parte del asegurado- se ha procurado tradicionalmente que esa cobertura no sea completa, sino que una parte de las consecuencias del daño sean sufridas directamente por el asegurado.


El interés asegurado.

Aunque el interés es un elemento común a todas las clases de contrato de seguro, tienen singular relevancia en los seguros de indemnización efectiva, dado que el interés no sólo es importante como presupuesto para la validez del contrato, sino también para el cálculo de la indemnización cuando se produce el siniestro (art. 25 LCS).


La suma asegurada.

Es el importe máximo del interés asegurado cubierto por el asegurador, o como dice el artículo 27, “representa el límite máximo de la indemnización a pagar por el asegurador en cada siniestro”.

Como el interés se mide a través de la asignación de un valor al bien asegurado, este valor que ha de ser calculado con relación al bien y a la naturaleza del interés, puede sufrir modificaciones a lo largo del contrato, y de ahí que se distinga entre valor inicial (a la firma del contrato, valor asegurable), valor sucesivo (en cualquier momento de la vida del contrato), valor final (antes del siniestro) y valor residual (después).

La relación entre estos dos conceptos da lugar a una triple situación: seguro pleno, cuando el valor del interés asegurado coincide con la suma asegurada; seguro parcial (infraseguro), si la suma asegurada es inferior al valor del interés asegurado; Sobreseguro, si la suma asegurada es superior al valor del interés.

La LCS prevé, con el fin de evitar las discusiones a la hora de liquidar el siniestro sobre la relación entre el valor del interés y la suma asegurada, que las partes, de común acuerdo, puedan fijar en la póliza, o con posterioridad a la celebración del contrato, el valor del interés asegurado que habrá de tenerse en cuenta a la hora del cálculo de la indemnización (art. 28 LCS, “pólizas estimadas”).


Existencia de varios seguros.

El asegurado puede haber concertado varios seguros relativos al mismo interés, contra los mismos riesgos y por el mismo tiempo. El art. 32 de la Ley contiene una disciplina del seguro múltiple o cumulativo partiendo, en principio, de su licitud. El tomador del seguro o el asegurado deberán, salvo pacto en contrario, comunicar a cada asegurador la existencia de los demás contratos de seguro, y si por dolo omiten esa declaración, los aseguradores no están obligados al pago de la indemnización.

Por otro lado, en el Coaseguro se concluyen uno o varios contratos de seguro (relativos al mismo interés, contra los mismos riesgos y por el mismo tiempo), existiendo un acuerdo previo entre los aseguradores para repartirse las cuotas que corresponden a cada uno; así, son los propios aseguradores los que, por razones técnicas, se unen para cubrir determinados riesgos con el consentimiento del propio tomador del seguro (art. 33 LCS).


Determinación de la indemnización.

El cálculo de la indemnización está predeterminado sustancialmente por tres factores: el valor del interés asegurado, el importe del daño y la suma asegurada. El valor del interés asegurado relevante a estos efectos no es el valor del momento de la conclusión del contrato (el inicial), sino el inmediatamente precedente a la realización del siniestro (final) (art. 26 LCS). Interesa también conocer cuál es el valor residual, porque la determinación del daño viene dada por la diferencia entre el valor final y el de residuo. La suma asegurada opera como límite de la indemnización (art. 30 LCS).

Así, por ejemplo, si la suma asegurada es de 100 millones de euros y el valor del interés sobre un determinado inmueble es de 200 millones y el daño ha sido de 150 millones, la indemnización será igual a 100M * 150M / 200M = 75M.


Subrogación del asegurador.

Como efecto del pago de la indemnización, al asegurado se produce la subrogación del asegurador en los derechos que aquél tenía frente al tercero causante del daño. Esto es una manifestación del llamado principio indemnizatorio, pues si el asegurado pudiera resarcirse del daño del asegurador (en virtud del contrato de seguro) y del tercero causante del daño, se produciría un enriquecimiento por parte del asegurado, que se encontraría en una situación económica mejor que en el caso de que el siniestro no se hubiera producido.

La subrogación produce el efecto de transferir al asegurador el mismo derecho que el asegurado tenía frente al tercero, de forma que éste podrá oponer al asegurador las mismas excepciones que hubiera podido oponer al asegurado.




TIPOS DE SEGUROS MATERIALES / PATRIMONIALES.
  • Seguros de cosas: el art. 45 LCS nos dice que por el seguro de incendios “el asegurador se obliga dentro de los límites establecidos en la Ley y en el contrato a indemnizar los daños producidos por incendio del objeto asegurado”, entendiendo por tal el “abrasamiento con llama, capaz de propagarse, de un objeto u objetos que no estaban destinados a ser quemados en el lugar y el momento en que se produce”. Esta cobertura suele extenderse a ciertos riesgos complementarios, como la explosión, el rayo, los daños eléctricos, etc.

    El art. 50 nos dice que por el seguro contra robo el “asegurador se obliga, dentro de los límites establecidos en la Ley y en el contrato, a indemnizar los daños derivados de la sustracción ilegítima por parte de los terceros de las cosas aseguradas”.

    El art. 54 regula el seguro de transporte, por el que “el asegurador se obliga, dentro de los límites establecidos en la Ley y en el contrato, a indemnizar los daños materiales que puedan sufrir con ocasión o como consecuencia del transporte las mercancías porteadas, el medio utilizado u otros objetos asegurados”.

  • Seguro de lucro cesante: en este seguro el interés cubierto radica en la posibilidad prevista esperada de un aumento patrimonial. El daño se produce cuando desaparece esa posibilidad.

    Viene definido en el art. 63, al decir “el asegurador se obliga, dentro de los límites establecidos en la Ley y en el contrato, a indemnizar al asegurado la pérdida del rendimiento económico que hubiera podido alcanzarse en un acto o actividad de no haberse producido el siniestro descrito en el contrato”.

  • Seguro de crédito: lo define el art. 69, diciendo que “el asegurador se obliga, dentro de los límites establecidos en la Ley y en el contrato, a indemnizar al asegurado las pérdidas finales que experimente a consecuencia de la insolvencia definitiva de sus deudores”. El riesgo es, por tanto, a insolvencia del deudor, y el interés viene determinado por el propio derecho de crédito que otorga a su titular una pretensión a la prestación del deudor.

  • Seguros de deudas:

      • Responsabilidad civil: Se caracteriza porque el asegurador se compromete a mantener indemne al asegurado, dentro de los límites del contrato de seguro, cuando el patrimonio de este se vea gravado por el nacimiento de una deuda de la que es responsable.

        Viene definido en el art. 73, cuando dice que “el asegurador se obliga, dentro de los límites establecidos en la Ley y en el contrato, a cubrir el riesgo del nacimiento a cargo del asegurado de la obligación de indemnizar a un tercero los daños y perjuicios causados por un hecho previsto en el contrato de cuyas consecuencias sea civilmente responsable el asegurado, conforme a derecho”.

      • Seguro del automóvil: Dentro de los seguros obligatorios destaca el de la responsabilidad civil derivada del uso de vehículos de motor, o seguro de automóviles, que tiene un régimen especial. Este seguro cubre la responsabilidad del conductor del vehículo, tanto por lo daños que cause a las personas con motivo de la circulación como a las cosas.

      • Reaseguro: se llama reaseguro a la modalidad del seguro contra el nacimiento de una deuda en el patrimonio del asegurador como consecuencia de un contrato de seguro anterior estipulado por él. Viene definido por el art. 77, que establece que “el asegurador se obliga a reparar, dentro de los límites establecidos en la Ley y en el contrato, la deuda que nace en el patrimonio del asegurado a consecuencia de la obligación por éste asumida como asegurador en un contrato de seguro”.

      • Seguro de defensa jurídica: viene establecido en el art. 76, cuando establece que “el asegurador se obliga, dentro de los límites establecidos en la Ley y en el contrato, a hacerse largo de los gastos en que pueda incurrir el asegurado como consecuencia de su intervención en un procedimiento administrativo, judicial o arbitral, y a prestarle los servicios de asistencia jurídica judicial o extrajudicial derivados de la cobertura del seguro”.



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